jueves, 26 de junio de 2008

El súperheroe que hay en mi.

Ante Dios, todos somos iguales, pero cada uno de nosotros tiene la posibilidad de ser " Súper hombres " , o , " Súperheroes ".
Dios, mi máximo rival, mi máximo peligro y mi corazón engolfado en vértigo ante la posibilidad de superar sus poderes.
Muchos preguntaran : " ¿ Cómo conservar al hombre ? " , y yo me pregunto : " ¿ Cómo superar al hombre ?...¿ Cómo potenciar al máximo todas sus cualidades ? , ¿ Cómo explotar sus poderes ? ".
Pues bien, a la hora de ser súper hombre o súperheroe, saco todo el mal de mis entrañas y lo predico, lo enseño...porque el súper hombre o súperheroe mejora cuando empeora y gana la guerra cuando cae al abismo con orgullo.
Cuando un rayo parte su cabeza y lo hace pedazos, ahí nace el súper hombre, ahí nace el súperheroe, cuando se levanta y vuela el avismo con ojos de águila, con corazón de piedra y garras de león.
El súper hombre, nuestro súperheroe interno, sube al máximo de la montaña con sus propias piernas, no le sostienen la espalda ni la cabeza, y va con firmeza y dureza hasta donde se proponga llegar, hasta la infinidad, si asi lo quiere, si asi lo desea.
El, tiene que ser solitario, porque en la soledad crece lo que uno a llevado a ella, de ahí sacamos la fortaleza, caminando solos aprendemos y emprendemos nuevo vuelo hacia pasares mejores, o pasares peores para seguir mejorando.
Lo perfecto enseña a tener esperanzas, a luchar por algo más siempre que terminamos de lograr algo, a alcanzar la cima, la punta, lo máximo, lo más lejano, la infinidad.
No hay límites ni obstáculos para la mente humana a la hora de autosuperarse de autobuscarse y de autoencontrarse, no hay sombra que opaque mi destino a la hora de estructurar mi hombre para convertirlo en súper hombre, no hay piedra que impida mi camino para llegar a mi deseado destino, no hay tijeras que recorten mi vuelo hasta que llegue al cielo, no hay nada imposible para mí, súper hombre.
Por caminos torcidos se aproximan todas las cosas buenas a su meta, hay que andar descalzos por vidrios rotos, por espinas... para sentirle el gusto a la vida, para alcanzar el objetivo.Nunca me he convertido en estátua, ni estoy plantada, ni rígida o pétrea como una columna, porque me gusta correr velozmente, y aun que en la tierra también hay cieno y denza tribulación, quien tiene pies ligeros corre incluso por encima del fango y baila sobre el hielo pulido.
¡ Levanto mi corazón, arriba, más arriba, y no olvidare las piernas, sostendré mi cabeza firme, bien firme...y mi espalda derecha ante cualquier guerra!, porque así soy yo...súper hombre, súper héroe que hay en mí.

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